
No se puede ser más evidente, si el sueño vela tus ojos esperando verte entre sus brazos, no soy lo más cercano a lo ideal que tienes inmaculado en la memoria, y no estás ahí, yo si… revisto tu cuerpo dos veces al día, tomo el café con el recuerdo de promesas, me sirvo una copa a eso de las once ya casi cuando despiertan las siluetas que rondan y acechan… y vos seguís ahí, y yo sigo ahí, juntos por lo inerte pero con la fuerza de más de cien conjugaciones y oraciones, estamos vivos y te divierte la lejanía, cuento estrellas y cuento gotas, no mías, las mías aun son bien racionales y no toman el tiempo para salir de mis ojos, solo mis pensamientos viajan y te despiertan, te besan y hacen estragos en mi cabeza, las palabras dan esperanza y hoy me doy cuenta que la vida continua y no sabe como dejarte ir, como eliminar números y recuerdos… como se hace para olvidar antes de tiempo, como escapar del mundo y encerrarme en una cueva… las manos se vencen y el espirito se alimentado de moho, hoy me di cuenta que si no es por la vendita lluvia tu no vuelves, no regresas… te soy necesaria y te soy desechable, vivo por que alguien me invento, y existo porque me dibuje una sonrisa, me puse unas medias y me deje el pelo suelto e hice marcas en el suelo… pinte serpientes y levante la mano en un millón de sombras, y sigo la vida como si nada a distancia con las barreras y la pila de muros que hacen la carretera de kilómetros de tus puertas y aun no hayo la canción precisa…
Suena en la radio… “Yo no te hago falta, eso ya lo sé, ni ahora ni mañana siempre ha sido así “.
La quito y la pierdo, no me gusta pero me hizo recordar que no soy la única que habita en el interior del alma inquieta. La lluvia sigue y no quiero perder el rumbo, sigo mi camino. Esta vez no ando en las nubes tuve muy bien puestos los pies en el suelo y aunque no me crea la historia, aun así se esfuma y lentamente desaparece.
