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viernes, 29 de octubre de 2010

recuerdo


Siento sus ojos sobre los míos,
me regalaba un cono de helado,
lo despreciaba y lloraba
tenía miedo de tocar su mano lastimada,
no sé como consiguió el helado,
no sé como logro comprárselo,
solo tenía los ojos inyectados
y rondaba el olor a pegamento.
La noche era demasiado fría y cruda
y mis sentidos se tornaban desorbitados
yo estaba sentada del otro lado de la ban,
el estaba frente a la puerta me pedía una frazada,
no reconocía quien era, no sabía cuál era su historia,
Solo tendría unos 15 años y sus ojos eran viejos
ya había vivido demasiado
tenía el pelo pintado y las uñas largas
una camisa pegada y unos jeans azules,
me miraba y se carcajeaba
tal vez pensó que le tenía miedo
no le tenía miedo,
no le tenía lastima,
solo pensé en el pajarito que se me huyo
y que no había encontrado,
no sé si se lo comió el gato de la vecina,
o si logro encontrar un buen árbol,
o logro emigrar
allá donde se reúnen todos pajaritos,
al mundo de luces de colores
y de alpiste.

miércoles, 13 de octubre de 2010

hadas...


Después de un buen tiempo vine a caer en la realidad, los dibujos son dibujos, las palabras son palabras y las lágrimas ya no merecen ser pintadas de cristales, se esfuman… se esfuman… no quiero más girasoles, ni rosas rojas, tampoco quiero al mundo a mis pies y tampoco quiero la efímeras mentiras que me das con sorbos a cucharadas, siempre creó un mundo de fantasía donde mi realidad aparto, pero mis paralelos se caen, los terremotos los hace tambalear y creo que algunos hasta se derrumban, creo en la gente y eso duele, creo en un mundo feliz y también duele, creo que todavía existen los sheriff de chocolate, o el ogro convertido en príncipe azul, y se derrite el chocolate antes de poderle dar un mordisco y el ogro es un simple sapo, que lastima que las realidades son muy duras para alguien como yo, que me gustan los cuentos de hadas y que vivo en lo imaginario y pocas veces aterrizo, que el cielo es un mundo lleno de conejos y que los grillos cantan todas las noches aunque estén metidos en frascos, el viento me habla y los unicornios todavía duermen en mi tejado, esperando que tenga ganas de llevarlos a mis sueños, también tengo un montón de fantasmas muertos y un montos de gigantes y brujas redimidos un par de quimeras amigas y unas cuantas librando batallas, dejo caer los telones y hoy es uno de esos días que la función no se presenta, por estar sobre actuada, dejo mejor la máscara y me retiro a mi aposento, tomo dos tres vasos de cicuta y espérenme en otro de los mundos.