Ya no quiero escuchar esas voces que me llaman,
ya no quiero a la vuelta de la esquina la llamada,
ya no quiero, ni soporto las ausencias,
se me congela el alma, se me llena de silencio la habitación,
te duermes con el frió, y acaricias los recuerdos,
me hechas del lecho de los duendes y las hadas
me destierras a ciudades inexistente,
con castillos de arena y molinos gigantes,
me despojas de tus venas,
como quien se desase de unos zapatos,
mientras observo desde mi caja de cristal
en el fondo del estanque,
ahí donde los sapos se pasean
y en las noches la cara de luna
me sonríe a carcajadas,
en ocasiones se hincha y en ocasiones solo los dientes me pela;
y ahí estoy, en la espera,
esperando la parte de la torta que me toca,
esperando las alas tatuadas
esperando una cama y un ropero
esperando las manos que me llaman
y sigo acá
con los ojos desorbitados
los oídos a punto de reventar
escucho sus voces
pero el agua nubla mi mirada
no tiene cuerpo, no tiene brazos
solo escucho su tristeza
busco y busco tu nombre
busco tu vos y no esta entre ellas
desespero y mis mano no tiene la fuerza de quebrar el cristal
ni se lastima, ni se agrieta, solo quiero dejar pasar el agua.
Solo quiero sentir que se introduce a mis pulmones
Solo quiero dejar de existir…