
Y es que vi tus ojitos lindos y tristes.
la soledad se clavaba en el alma,
se arrejuntaba con las manos vacías
y las espadas no solo se enterraban en el corazón de María.
Y quise ponerme tacones y falda corta
y volverme lo que las mariposas callan,
quise que tu voz no se callase,
quise idealizar al viento mismo
y entre los dedos se escurrió.
Y te vi ahí con la mirada triste
con los ojos húmedos y un millón de hojas,
quise que me contaras tus penas,
beberme el dolor de los desprecios,
recoger de a uno todos los cardos
que espinan tus manos y tus pies,
y es que como muchachito te fuiste a estrellar
contra toda una pared de serpientes,
si bien sabes que las penas no se sacan con guaro,
el guaro solo te hace que tus ojitos se aguiten,
el ron no saca penas,
saca las heridas, las enjuaga y las mete dormidas,
para que al otro día con dolor de cabeza
vengan y te pinchen de nuevo,
y es que vi tu carita triste
y no quise llorar con vos,
no quise meterme tampoco a tu cama,
las lastimas se le tienen a los perros
a los gatos, a los infortunios,
pero no a vos,
a vos se le tiene alma
se le tiene amor
pero así no, así no,
no con tus ojos tristes,
no con el pecho lleno de sangre,
así no, así no,
yo te acompaño, y me quedo a tu lado,
lavó tus ojos y la cocina,
hago tu cama y te meto en ella,
pero no me pidas que te lama el miedo,
ni que tu saliva salada pase por mi espalda,
mejor cierra los ojitos,
deja que descansen, que se llenen de sueños
que se alegre con las magdalenas,
y se fumen todas las flores,
descansa, que mañana no habrá un dinosaurio,
mañana solo estaré yo en el sofá.



