
Después de un buen tiempo vine a caer en la realidad, los dibujos son dibujos, las palabras son palabras y las lágrimas ya no merecen ser pintadas de cristales, se esfuman… se esfuman… no quiero más girasoles, ni rosas rojas, tampoco quiero al mundo a mis pies y tampoco quiero la efímeras mentiras que me das con sorbos a cucharadas, siempre creó un mundo de fantasía donde mi realidad aparto, pero mis paralelos se caen, los terremotos los hace tambalear y creo que algunos hasta se derrumban, creo en la gente y eso duele, creo en un mundo feliz y también duele, creo que todavía existen los sheriff de chocolate, o el ogro convertido en príncipe azul, y se derrite el chocolate antes de poderle dar un mordisco y el ogro es un simple sapo, que lastima que las realidades son muy duras para alguien como yo, que me gustan los cuentos de hadas y que vivo en lo imaginario y pocas veces aterrizo, que el cielo es un mundo lleno de conejos y que los grillos cantan todas las noches aunque estén metidos en frascos, el viento me habla y los unicornios todavía duermen en mi tejado, esperando que tenga ganas de llevarlos a mis sueños, también tengo un montón de fantasmas muertos y un montos de gigantes y brujas redimidos un par de quimeras amigas y unas cuantas librando batallas, dejo caer los telones y hoy es uno de esos días que la función no se presenta, por estar sobre actuada, dejo mejor la máscara y me retiro a mi aposento, tomo dos tres vasos de cicuta y espérenme en otro de los mundos.
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