Vistas de página en total

miércoles, 28 de abril de 2010

Guatemala




Hace unos cuantos años atrás, tal vez nueve o quizás ocho cuando la inocencia no había sido interrumpida todo sonaba alrededor de mi cabeza como un dulce cantar de los pájaros como en los cuentos de hadas con su príncipe azul y su dulce canción “eres tu, mi príncipe azul como el que soñé” (la bella durmiente) aunque la verdad no esta tan lejos de la realidad por que son puros cuentos pero de ahí tome la afición de cantar, susurrar el himno nacional, tal vez por que en primaria lo cante dos o tres veces por semana o por que soy pésima para recordar nombres, letras de canciones completas y bueno después de casi dieciocho años entonando sus notas se me quedo memorizado, no es algo del otro mundo por que habrán un muy buen grupo que se lo sabrán y unos tantos que no como una miss Guatemala, aplicando el dicho que una mujer bonita es tontita... a pero eso es otra historia, a lo que voy es que sin esa canción, himno, marcha mi salud mental hubiera sido un caso total, me salvo de pequeños delirios, ataques de miedo, recuerdo una noche en particular con un paisaje maravilloso durmiendo en el suelo y contando cada estrella fugas hasta mas de una centena, una noche maravillosa con una fogata y un grupo de amigos que poco a poco se fueron quedando dormidos hasta que me sentí sola con la luna y sus estrellas pero como yo siempre digo mi paranoia es grande y los ruidos y los espacios grandes son pavorosos, y el remedio infalible “Guatemala feliz que tus aras” anula los pensamientos y no deja pasar el miedo, miedo como el que sentí por debajo de las sabanas de mi cama sola como siempre, bueno debo decir que con mi conciencia y mi razón y mi miedo (ya no tan sola) después de un año nuevo de unas cuantos gallos y una noche delirante amanecí con un dolor desgarrante y bajo mis pies tierra marrón que camine por mas de diez cuadras hasta llegar a mi cuartel de cuatro paredes una cama una mesa y un sillón, una estantería un montón de libros y muchos cigarros mas, ahí donde nadie espera mas que mi conciencia con un dedo acusador y el miedo temblando esperando un castigo que nunca fue dado ahí, en esa cama bajo las sabanas pace mas de un día entero cantando “Guatemala... tu nombre inmortal” callando una conciencia que creo que ya perdí... Pero como todo tiene una redención le toco el turno al pedazo de cielo en que prende una luz en su albura, nació desde el fondo de mi ser.” Pues tus hijos valientes y activos que veneran la paz cual presea”. Cambiando el rumbo de la historia y dejando un nuevo cantar, serrando los ojos y durmiendo profundamente y en paz cuando acaba, tu nombre inmortal, dejando a tras los miedos y ahora cuatro años después se sigue escuchando una y otra vez a capela y con dúo el Guatemala Feliz....

No hay comentarios: