
Hoy llore amargamente, no sabía que tenía esa mirada, solo supe que fui desterrada y enviada a las tierras Hiperbóreas, y yo ahí vestida con mi versace, toda de negro y blanco, ingenua tal vez. Con la barriga preñada y sin poder nacer, ahí estaba yo sin darme cuenta que nada es casualidad en esta vida, que el sentirte tan fuerte no fue un regalo, que el hecho que pase la noche bajo aguas con tu tritón, no fue casualidad y no pensé tener reprimenda , nunca pensé en la ley de causa y efecto, no pensé convertirme en lo que soy, solo por tener la osadía tu de desnudarme bajo el mismo templo de la amargura, me desnudaste y me hiciste tuya, me poseíste, me sedujiste, entraste a mis aposentos y robaste con descaro mis besos, saboreaste mis pechos y te llenaste hasta saciarte y es que acaso no te diste cuenta que no podía, que no podía meterme entre tus piernas y amarte libremente, que no podía seducirte como tú querías y eso que rogaste que te besara, que te acariciara, y es que no podía, se me era prohibido tenerte o cualquiera que fuera el que se acercara no podía, ese era mi destino, sentir el deseo de tener en medio de mi sexo el tuyo o del que fuera, para poder gritar y revolcarme entre la tierra del solo placer, pero no y que culpa tenía yo que a alguien más se le metió que yo no podía ser desposada por ningún mortal o inmortal, acaso no se dieron cuenta que mis caderas tenían hambre y de mis pechos querían brotar leche, pero nadie me pregunto y en la historia no estaba escrito por que tenía que estar atada a un juramento, si no deje nada firmado ante un juez y mucho menos nos bendijo un Dios.
Pero hoy fue lo peor de todo, de todas formas fui castigada, con la mirada fría de piedra, para no poder verte, para no poder ver a nadie, para convertir al que se acercase en piedra, me dejaron sola acá, con las ganas de una mujer que siente, convertida de nuevo en Gorgona con los dientes afilados y las serpientes anidando en mi cabeza, con qué objeto si muerta ya estaba y ahora más, si de todas formas solo con mirarme cualquiera quedara petrificado, entonces, para que los colmillos, la vista desorbitada, si no hay mortal que se pueda acercar, y si de todas formas mi cabeza tiene precio, es un trofeo, toda por los celos y la envidia que no se me podía perdonar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario