
Y te sigo con las palabras, y te busco entre las paginas sociales, busco un vestigio de lo que fue, busco una huella que me haga pensar que sigues ahí, y me convenzo que mas que ausente, el viento te dejo en otros lares, donde mis ojos no te alcanzan, donde mi vos casi es impenetrable a tus sentidos, y sigo acá, con la copa de vino vacía, y el café frio esperando lo prometido, y eso que lo prometiste una y otra vez hasta el cansancio, y es que parece que la necia es el estigma en mi alma, que sigue a la espera del viento norte, que se adueño de mis tristezas, dejando a una piel desnuda, con las manos llenas de letras, arrancando hoja tras hoja, mientras le mentías y le regalabas el perfume, ese mismo que tanta rabia te dio, y ese que hasta le echaste la culpa de los desaciertos de nuestros infortunios, ese mismo que leí con el sabor amargo de las despedidas, con las ganas de meterte entre sabanas y robarte el elixir de tu cuerpo, el aroma de tus cabellos, pero solo el recuerdo. solo el recuerdo, despierta por las madrugadas, tiene vos de hombre y me acaricia, se sienta junto a la almohada se toma mis venenos y se fatiga con los soliloquios de “La Llorona”, me regresa a los años y me restriega en la cara tus manos afiladas y el cansancio de años ineptos junto a cadáveres con risotadas, ahí donde pasan una a una las veladas junto a luz de candelas y charcos en la cocina con los pies empapados y los truenos que retumbaban en nuestros oídos, ahí donde el café se cambio por cervezas, de esas de oferta en el canario y las chencas fueron llenando una por una el cenicero cuadrado, donde la conciencia a las cuatro de la mañana aun tenía ganas en una cama imperial, tenía ganas de revolverse entre las sabanas y morderse nuestros cuerpos en la exquisitez del amor, dejar que abras mis piernas y seas el aire que penetra mis sentidos, que me pide que deje una braga, mientras pegas una foto en ropero, imitando canciones, viviendo entre canciones de bares, nicotina al por mayor.
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