
El invierno se extendió, en todo el sentido de la palabra, dejo caer sus lagrimas mas de lo debido, se arrodillo ante la tormenta, y se echo a la corriente, creció los cauces de los ríos y boto los puentes, deshizo las cosechas, y solo dejo lodo y destrucción, no se ve que salga el sol, ni señales que un rayo de luz caliente un poco, los animales sobreviven por pura inercia como la chinche que solo con una gota de sangre inverna en su árbol esperando que algún animal se acerque y se desenrolle y se prenda como el parasito que es, pero las vacas las gallinas no tienen la misma suerte de ser tan parasitas y mueren sucumben al frió, al agua, al igual que los tejados y las casa, la laminas se quiebran al pesor del agua, del granizo y las goteras se hacen mas grandes y las canaletas se llenan de hojas y de basura, se tapa y la gotera ya no es gotera se hace rió, y la cocina se queda sin ollas, y los baños de ropa a media sala retienen el agua, la cama se moja, y el café ya no esta mas caliente, y no enciende los cerrillos para un cigarro, los pies están mas fríos que un muerto, que mas muerto se puede estar si ya no se tiene nada, las ropas mojada hacen que el frió se cuela hasta los huesos y la piel siempre se mantiene húmeda, la cara marchita de tanta agua, como los rosales que se ahogan en las masetas, que con la correntada algunas se han ido entre los hilos gruesos de agua, se a llevado vida, se a llevado todo, hasta la casa del chucho, con todo y chucho adentro.
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