
Tenia ganas de una cerveza, de un cigarro y de una vida, deambulaba por las calles de la zona uno, buscando una cara conocida, tal vez por la falta de costumbre de entrar a un lugar y pedir una cerveza sola, no quería contar su historia, solo quería beber, tal vez no emborracharse pero la boca la sentía seca, como si nunca hubiera tomado un vaso de agua, y no quería agua, quería algo que le hiciera despertar o hacerla dormir, el cansancio lo sentía en la espalda, en las piernas, en los sueños, seguía caminando de bar en bar, buscando esa cara conocida, y nada todos habían huido de ellos, o tal vez andaban en otra cosa, realmente no sabia por que buscaba a alguien, tal vez por que en su memoria guardaba palabras, frases, oraciones, pensando que si se le veía sola tomar tal vez alguien se le acercaría y no tenia ganas de conocer gente, pero de igual forma que tenia solo tenia que negarse a hablar, y alguien conocido de todas formas le hablaría, pero solo escucharía.
Decidida entro en un uno de todos los bares no había gente, se sentía aliviada, pidió una cerveza, se la comenzó a beber y deseo un cigarro, salió del bar con la cerveza en mano y encendió uno, los serillos no se dejaban encender, el aire era fresco pero apagaba los intentos de encender el serillo, se metió en una puerta y al fin encendió un cigarrillo, sintió alivio, pensaba en todo, se sentía ajena a todo, no se creía viva, tal vez ya estaba muerta y no se dio cuenta como ni cuando fue, pero entonces por que la gente la observaba y le hablaba y como puede estar tomando una cerveza, lo cierto es que quien le atendió en el bar no era la misma persona de siempre, era un joven moreno, de ojos negros al igual que su cabello, no era la señora canche que siempre le saludaba cuando llegaba con sus amigos, pero tal vez solo era una coincidencia, también pensó en sus amigos, no encontró a nadie, en los bares que recorrió y eso que era viernes y ya iban a dar las 7:00 pm , pero igual podrían haber ido a otro sitio.
Ya no quería pensar así había amanecido con un millón de ideas en la cabeza y la verdad es que tampoco había dormido la noche anterior se la paso en vela y así le llego la mañana de ese día y le dio el medio día y la tarde, no había salido de su casa hasta que pensó en tomarse una cerveza, viéndose la ropa, ni se había cambiado, tenia la misma ropa de ayer, vaqueros azules, camiseta blanca, y sandalias. Incluso no recordaba como había pasado el tiempo de rápido desde que se acostó en su sofá encendió el televisor y no le intereso nada, lo apago, deambulo por su casa, abrió y serró el refrigerador unas cinco veces no le apetecía nada, no tenia hambre, abrió varios libros que igual los leía y nada satisfacía, se paro se volvió a sentar, se acostó se volvió a parar, busco cigarrillos y solo tenia uno se lo fumo, se encerró en su baño, se sentó en el suelo, se recordó verse en brazos de su ángel, lloro.
No creía estar muerta, si lo estuviera claro esta no estaría en el cielo, ahí no creía que se bebiera, o tal vez si y seria mentira todo lo que las religiones decían del cielo, no habían querubines ni vio a San Pedro al llegar, no encontró las puertas del cielo ni nada parecido, tal vez solo era su imaginación, o tal vez estaría en el infierno, pero tampoco vio a Satanás pero seria mas lógico el que se le permitiera beberse una cerveza y seria también lógico que por calor tuviera seca la garganta, pero no había calor y estaba en un lugar fresco con aire, ya se había terminado la cerveza y pidió otra pero pensándolo bien mejor pidió un litro era mas barato y no sabia cuanto dinero cargaba, se registro los bolsillos y cargaba el vuelto de ayer, le alcanzaba para un par de litros mas, tomo su litro fumo otros cigarrillos y le asalto la idea si de verdad estuviera muerta su cuerpo donde esta, pensó y pensó, su casa ahí estaría, saco dinero pago y salió corriendo a unas cuantas cuadra abrió el edificio corrió por las escaleras hasta el apartamento 5 B entro se busco en el sofá y no estaba, no estaba en ninguna parte de la casa, se sentó en una silla del comedor llevó sus manos a la cara, se sintió aliviada.
(No vio la sangre del balcón).
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