
Y no te diste cuenta que estaba ahí, te entretuvo el rojo del mar, y lo brillante del sol, y lo gris del humo del cigarro, te dejo ciego el punto de la cámara, de los flashazos, te sentiste dios a tu manera, te sentiste ese Caín y poder juzgar con tu dedo inquisidor, te deslumbraste por la pasión de la leona que juega y gruñe a tus pata, deseosa de beber de tu boca.
Y el mundo gira y se retuerce, da vuelta de cama en cama, de rincón en rincón, de hotel en hotel, va dejando pedazos de vos, con las pupilas dilatadas y la mente llena de guaro, te ves en los espejos y te convertís en cada uno de los papeles, que a diario te inventas, puestas en escena hace más de veinte años, con la sonrisa que te caracteriza, siendo el lambe botas, ahí llegaste a ser alguien.
Y ahora me miras con los ojos de cachorro, quieres que te acaricie la sien, y si es posible bese a tu boca de serpiente, que se enrolla y maldice a solas por que en el día saca todo el glamur, se viste de seda y se va de fiesta, bebes una copa de whisky y saltes de asiento en asiento, para transformarte de noche y ser lo ruin que el demonio mismo puede ser, le cantas a la luna, burlándote de las gatas callejeras que se mete a tu tejado, que maúllan y chillan y ahí las dejas esperando por ti.
Y quieres que te abrace y te sueñe, sabiendo que hoy es el último día, el último día, que dejo que entres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario