Vistas de página en total

viernes, 6 de agosto de 2010

sapo


Y ahí estaba junto a la orilla , con los ojos saltones y la lengua larga, comiéndose cada insecto que pasaba, sentado observaba, callaba, solo dejaba que la oscuridad de la noche lo escondiera de su rostro con el reflejo del agua, esa noche no había luna, ni señales que el cielo la dejara asomar, estaba ahí con su eterno cruac, cruac, cruac, se metía a la laguna se remojaba y salía igual de ligoso con sus ojos saltones que miraban más que lo simple, miraban adentro de vos donde los demonios se esconden, ahí donde toda la mierda de la vida sale a flote, donde podes ser el más condenado de los hombres, ahí te miraba ese sapo, ahí donde como que te invitaba a querer sacar a la luz a Ah puch y sentirte con el poder de matar y de hacer todo lo que tu imaginación maliciosa quisiera, y ahí estaba yo frente ese sapo malévolo observándolo, viendo como se tragaba a los insectos que pasaban bajo sus narices, porque podía permanecer quieto sin moverse hasta que una de sus víctimas pasaran frente él, ahí estaba con sus ojos abiertos, viendo el cielo, juzgándome, queriendo meterse con mi cabeza y yo ahí solo indefenso ante tal demonio que se escondía bajo la sombra de un sapo con ojos saltones, con la cara hinchada, ahí estaba el sapo queriéndose comer mi cerebro, buscando mi lado débil y yo ahí sentado casi frente a el, creyendo que podía vencer esa mente criminal, me tome un aguardiente para ver si a si podía dominar mi mente y dejar de pensar en tantas estupideces, como un simple sapo podía ser un demonio, pero no esa mirada se fijaba en tus ojos, te aniquilaba, tu espíritu no sabias si te abandonaba o le tenía miedo a ese animal o solo se acobardaba y huía, y yo ahí sentado frente al animal queriendo levantarme y salir corriendo y no podía sentía los pies inmensos, como piedra y estaba bajo el estanque ahora, buscando mi reflejo en el agua para apoderarse de mí, de mi alma y es que no podía dejar de verlo, no podía era como un hechizo, como que yo fuera uno de esos insectos que estaba comiendo hace ratos, como si yo fuera su carnada, como si yo no tuviera voluntad y fuera el

No hay comentarios: