
Y como el fantasma que camina…
Andaré con los pies descalzos, con el antifaz en la cara, descubriré lo íntimo de lo oscuro y volveré a mis pies. Escudriñaré por lo largo de la rendija de las puertas, buscando la parte donde se quedo el alma, del que se hacía llamar Pedro que ahora reposa sobre loba vieja y perdiendo la fuerza del trigo, regalándole la vida de las victimas que acechó por años, que me robo por años, quitándome la fuerza de mis manos, envejeciendo mi alma, y triturando sueños, ahora regala la vida que le quito a la amante dormida en libras, las regala y las pierde, y parece que es como un gato, que aruña y rasga, ahora se siente encerrado, se siente acorralado, por la vejes de la amante, que defiende a mordiscos su pedazo de carne, ahora ya no es libre el cazador, ahora ya no es libre el toro, ahora fue despojado de sus cuernos y se quito la embriaguez que hacia dormir a sus fieras leonas, ahora solo queda la vida, la vida real. Y camino, cerca, asechando, no me meto con las hienas, no toco los demonios, solo paso por la historia por los lados, observo, no salvo.
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