
Hoy no quiero invertir en mis pecados, no quiero ser hereje, pero tampoco tengo ganas de pedir perdón , por hoy, no quiero dejar de sangrar, y de sentir lo dulce que puede ser robar un lugar en los labios del aire y del mar, quiero seguir siendo una estatua de sal, en pleno invierno, tengo las raíces grandes para dejarme caer al vacío, pero no puedo dejar de querer, y no, no puedo dejar de fiar en la suerte echada a los horizontes, donde se que en algún lugar de tu amante (libertad) va a germinar entre los crisantemos y los jazmines, y que no se te olvide que una vez estuviste bajo el sol y la luna, bajo la luna maya, bajo las naguas inventadas, y sobre todo sobre la tanga café, que deje como prenda en el numero en el que habita el ventarrón de tus ideologías, dejando a cualquiera que quiera jugar con tus encantos, para llenar tu sed, por que el crucigrama se quedo sin terminar en la mesa donde se quedo la pareja de la copa rota, y las horas y los minutos se dan cuenta que eres mi perdición, mi gloria y tu nombre mi salvación, besos a la orilla de la chimenea con la coladera rebosante mojándonos los pies, esperando que se pierda el respeto, y cerrar las ventanas y taparlas con las cortinas, para empezar con los cumplidos y los suplicios , porque no se hay moral, porque la guerra de los suspensos y de los cuerpos se vierten en lo salado del amanecer, y en el querer aunque se ruegue de rodillas los vaivenes se dan por desentendidos y solo así se vengaba sin sacramento y sin perdón, porque aun sigo bañada de agua de rosas y de bisutería, esperando en la puerta de los caminos viendo si se le antoja pasar por la entrada de nuestra gloria llamada “aire y tierra” pa tomarse de mi mano con mi copa otro poco de vino.
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